Blog del Doctor Cabau

Terapia Integral Planificada

CENTRO DE PSIQUIATRÍA DINÁMICA
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EL CIRCULO DE INFLUENCIA

Seguro que en más de una ocasión habréis oído a alguien argumentar, que estamos en manos del destino; en el sentido de que todo está escrito y no importa lo que hagamos con nuestra vida, porque las cartas están echadas, y al final todos calvos (en esto último, sí tienen razón). 
Se trata de personas deterministas y vencidas de antemano. Para ellas, es el destino quien decide qué, cómo y donde nos sucederán los acontecimientos de nuestra existencia. Si nos lo creemos, no nos queda otra, que asistir como testigos mudos y pasivos, al gran espectáculo de «ser vividos y devorados por nuestra propia vida«.  
Lamentablemente, en mi trabajo profesional, ese determinismo, es un obstáculo no siempre fácil de salvar. Por el miedo al cambio, muchas personas se aferran a esas creencias. Son creencias que germinan y toman cuerpo, en el proceso de socialización, aborregamiento o edu-castración, al que todos somos sometidos.
Según las corrientes deterministas, la sociedad impone sus reglas “para equilibrar los deseos e intereses individuales; puesto que si faltasen, los seres humanos desembocaríamos en un caos generalizado”, tal y como afirmaba Hobbes, cuando dijo que “el hombre es un lobo para el hombre”.
Es cierto que las corrientes espiritualistas del pensamiento, afirman que todos tenemos un Dharma, un destino en la vida, que hay que saber encontrar y recorrer. Pero en este concepto de destino, hay acción y búsqueda activa para conectarnos con la “fuente” de donde venimos.
Hoy quiero hablaros y compartir con vosotros, de una herramienta que se llama El CIRCULO DE INFLUENCIA, y que está diseñada, para revertir tan triste y estéril creencia.  
En esencia, consiste en lo siguiente. Imaginaos que en un papel, trazo un gran círculo y dibujo muchos puntos negros dentro de él; representando cada uno de ellos, las cosas que nos pueden pasar a lo largo de la vida.
Si ahora trazo un circulo más pequeño en su interior, muchos de esos puntos quedarán atrapados dentro. Pues bien, a ese círculo más pequeño (de color azul), es al que llamamos CIRCULO DE INFLUENCIA, porque contiene todos aquellos sucesos de nuestra vida (puntos) que nos pueden ocurrir, PERO SOBRE LOS CUALES SI PODEMOS INFLUIR.
Vamos a imaginar, que uno de esos puntos que se encuentra en el interior de nuestro circulo de influencia, es un gen diabético. Está claro que con nuestra conducta podemos influir en él. Si nos alimentamos correctamente, hacemos ejercicio de forma regular y cuidamos nuestra forma de vida, es muy posible que este gen no se active nunca, o si lo hace, es más que probable que lo haga cuando seamos muy mayores.
Si somos conscientes de nuestro círculo de influencia y nos dedicamos a trabajar en él, de forma lúcida y constante (a Dios rogando y con el mazo dando), nuestro poder para seguir ampliándolo irá en aumento.
Con el tiempo, lograremos ir reduciendo el “determinismo” inicial; siendo la consecuencia de todo ello, un mayor empoderamiento sobre nuestra vida, disminuyendo el margen del «destino», a cuotas razonables y perfectamente asumibles. 

INTELIGENCIA EMOCIONAL: «LA CUENTA CORRIENTE AFECTIVA»

Hoy os voy a presentar una nueva herramienta que suelo enseñar a mis pacientes, y que considero de enorme utilidad para la vida en general. Se trata de la “la cuenta corriente afectiva”.

 
Esta herramienta está diseñada, para poder mantener un adecuado “flujo” de capital afectivo con las personas que realmente nos importan, y de esta manera, aumentar los niveles respectivos de autoestima. Es relativamente fácil de aplicar, pero para poder sacarle el máximo partido, resulta fundamental comprender su mecanismo de acción.
Hay múltiples maneras de definir a las personas y una de ellas, es dividirlas en activas y reactivas. Las personas reactivas, son aquellas que se limitan siempre, a reaccionar frente a las demás personas o acontecimientos de su vida: Si esta persona no me habla, me entristezco. Si me sonríe, soy feliz. Si hace mal día, estoy triste, etc. Son personas que ceden su poder a los otros, y están atrapadas por la creencia básica de “con tal de que me quieran, donde hay que firmar”; dependiendo  excesiva y sumisamente, del entorno y sus circunstancias.
 
Este tipo de personas presentan una autoestima muy disminuida, buscando en los demás lo que no son capaces de darse a sí mismas. Unas veces demandaran aceptación, otras reconocimiento o afecto, pero siempre, su conducta mostrará que sus “depósitos de amor hacia sí mismos”, están completamente vacíos.
 
Esa conducta demandante, les envuelve en un sufrimiento más o menos difuso; pero lo que no suelen percibir, es que paralelamente a ese sufrimiento, se va generando en ellos, un “departamento de resentimiento”. El resentimiento se crea, al obligarse al esfuerzo continúo de responder al deseo del otro, y eso va generando, “tacita a tacita”, el correspondiente resquemor. Resquemor, que suele explotar en el momento más inoportuno; dejándoles confusos, abatidos y culpables, lo que a su vez, vuelve a poner en marcha el mecanismo de sumisión.
 
Por el contrario, las personas activas son aquellas que hacen que las cosas ocurran. Si quieren algo, se focalizan en lo que desean, independientemente del entorno y van a por ello. Nunca ceden su poder a nadie. Se autoabastecen de lo que necesitan y por lo tanto, son ricas en autoestima.
Sabemos que la autoestima es el ingrediente fundamental de la llamada inteligencia emocional. Definimos la inteligencia emocional, como la capacidad para reconocer sentimientos, emociones y estados de ánimo propios y ajenos, y además, poseer la habilidad suficiente para manejarlos.
 
Según esto, la inteligencia emocional, es la suma de la inteligencia intrapersonal (que es aquella que se refiere a la autocomprensión, al acceso a la propia vida emocional, pudiendo discriminar esas emociones y conducirse de acuerdo a ellas), más la inteligencia interpersonal (que se basa en la capacidad de ponerse empáticamente en el lugar del otro, pudiendo relacionarse armónicamente con él). Fue el profesor de Harvard, Howard Gardner, quien en 1983, formuló la teoría de las inteligencias múltiples, entre las que se encuentran estas dos últimas que acabo de mencionar.
 
En nuestro Mundo actual, en general las personas son pobres en autoestima, porque el Sistema y las creencias dominantes, se han encargado de inculcarnos que nuestra felicidad y acomodo, dependen siempre de algo externo a nosotros: llámese belleza, dinero, poder, éxito, etc.
 
Por lo tanto, de manera inexorable cada vez nos alejamos más del “como me siento yo”, para instalarnos en el “como me valoran los demás”. La consecuencia de ese cambio, es que sin darnos cuenta, vamos perdiendo autoestima. 
 
Volviendo al tema que nos ocupa, les pido a los pacientes que hagan una lista de aquellas personas que consideren afectivamente importantes, y con quienes les gustaría generar una red de empatía y solidaridad, que engendrase a su vez, las sinergias necesarias para que todos aumentasen sus niveles de autoestima.
 
Básicamente, se trata de “abrir cuentas corrientes afectivas” con cada una de estas personas y empezar a hacer “ingresos afectivos”. Si por ejemplo, a mi hijo le gusta el baloncesto, le puedo regalar una revista de baloncesto; a un amigo le puedo llamar para preguntarle por su salud, puedo saludar con afecto, regalar sonrisas, etc. Todo ello, me procurará unas “cuentas corrientes afectivas” saneadas.
 
Si en algún momento, me porto mal con alguien, es como si hiciese un “reintegro”, pero como he “ingresado” sistemáticamente en su cuenta, poseo el crédito suficiente para reparar mi acción.
 
Seguramente, todos tenemos algún ex amigo al que le hemos ido retirando nuestro crédito, puesto que además de no ingresar en nuestra cuenta afectiva, no paraba de hacer “reintegros” con su mala conducta hacia nosotros. Al final, como hacen los bancos, no le dimos más crédito y perdió nuestra amistad.
 
Justamente, cuando estaba preparando este post, a través de Alejandra Herrera, me ha llegado este magnifico vídeo de 11 minutos de duración, titulado “Fichas de Póker” . Es de Richard Lavoie, que es un experto reconocido internacionalmente, por su dedicación al tema de las dificultades y problemas de aprendizaje en los niños. Creo que es un buen ejemplo práctico, de todo lo dicho más arriba.
 

LOS UNIVERSALES PSICOLOGICOS

Los profesionales no tenemos todas las posibles respuestas para intervenir en cualquier situación, sea conflictiva o no. Sería tanto como pensar que se han logrado “aislar” todas las posibles conductas y reacciones humanas, plasmándolas en un libro a modo de vademécum (como ocurre con los fármacos, donde podemos consultar sus indicaciones, dosis, efectos secundarios, compatibilidades, principios activos, etc.) . Afortunada o desgraciadamente, no existe tal libro porque la realidad humana es tan compleja que cada uno de nosotros es un Universo particular.
 
Ahora bien, lo que sí es posible, al igual que ocurre con nuestra fisiología, es detectar y estudiar aquellos “universales psicológicos” que nos igualan unos a otros. Por ejemplo, si tomásemos una muestra de sangre de un grupo de sujetos sanos, veríamos que las variaciones en el número de glóbulos rojos se situarían entre 4 y 5 millones. Diríamos que en este caso, el fundamento o Universal fisiológico, se encuentra entre 4 y 5 millones.
 
En ningún momento diríamos ”hay que tener exactamente 4,7 millones de glóbulos rojos para estar sanos”. Se habla de rangos de valores o “márgenes de error fisiológico”, puesto que no somos máquinas y cada uno, está sometido a múltiples variables, entre las que podemos citar a modo de ejemplo; la edad, el sexo, la temperatura, el estado físico general, etc.
 
Suele ser habitual que me pregunten los alumnos o los profesionales a los que superviso, si tal o cual intervención psicológica fue buena o mala, si lo que hicieron en una ocasión fue o no correcto. Estas preguntas y otras similares, ya presuponen la existencia de “un modelo infalible de respuestas exactas” y como he dicho más arriba, no existen tales modelos.
 
Conviene dejar muy claro que no hay intervenciones buenas, ni malas. Solo hay intervenciones oportunas o inoportunas. Como ves, la “táctica”, es decir el tacto o el sentido común para intervenir en cualquier situación, es mucho más importante que la “técnica” con qué se haga.
 
Por este motivo, siempre le pregunto a mi interlocutor, que me cuente como fue el desenlace de su conflicto. Si me contesta que fue satisfactorio, es que hizo lo correcto. Esta contestación, parece digna de Perogrullo, pero efectivamente, hay un axioma en la comunicación, que se cumple a rajatabla: “ El resultado de la comunicación es la respuesta que se obtiene”. Si eres capaz de reconducir una situación difícil, es que estás utilizando la “técnica” correcta, sea esta consciente o no.
 
Cualquier profesional que se precie, debe estar abierto y dispuesto, a invertir en la adquisición de nuevas herramientas (ver el post la caja de herramientas), que le ayuden a mejorar su trabajo.
 
Estas “herramientas básicas”, se denominan Universales Psicológicos o Fundamentos de una técnica. Se trata de aquellos aprendizajes que nos van a dar una ventaja frente a interlocutores conflictivos. Lograremos ir siempre “5 minutos por delante de los acontecimientos” y eso, en la mayoría de las ocasiones, supone la diferencia entre el éxito o el fracaso de lo que nos proponemos.
 
Imagínate que quieres mejorar tu tenis con un buen profesor. El primer fundamento que te enseñará será el de saber coger bien la raqueta. Puedes pensar que eso es una tontería, porque ¿cómo no voy a saber yo coger una raqueta? Claro que sabes “sostener” una raqueta, pero lo que ignoras es que hay una manera de “sujetarla”, diferente según sea el golpe que vas a dar.
 
Las diferentes empuñaduras, son el resultado del esfuerzo y estudio de muchas personas que han dedicado toda su vida a profundizar en la técnica del tenis. No se trata de un capricho del profesor, sino de un fundamento básico de la técnica que enseña. Si le haces caso, cambiará tu nivel de juego. Inicialmente, es muy probable que pases por una fase de confusión y desánimo, que haga que no des pie con bola (ver el post unas palabras sobre el aprendizaje en psicoterapia) y tengas ganas de abandonar. Lo que te sucede, se debe a que hasta ahora, tu juego lo has ido construyendo compensando tus carencias técnicas.
 
Los resultados no serán inmediatos, pero conviene que recuerdes que todo lo que merece la pena en la vida, lleva tiempo conseguirlo y no hay atajos. Continuará …

LA FOTOGRAFIA EN PSICOTERAPIA (y IV) CASO PRÁCTICO

En este artículo quiero a través de un caso práctico, plasmar los aspectos teóricos que he explicado en anteriores artículos (FICHA 17, FICHA 18 y FICHA 22).

En esta foto titulada «Mi abuelo y yo«, se pueden ver dos formas naturales psicológicas cuya expresividad se centra en el cuerpo. Mas concretamente en las mirada de ambos. El anciano mira directamente al objetivo de la cámara y el niño un poco más arriba (al fotógrafo que en este caso era su padre).

La expresividad también se centra en la convergencia de los cuerpos hacia la línea media de la foto. La mirada y la presión de la mano derecha del niño sobre su abuelo, sugiere que ese contacto corporal está mediatizado por la “sugerencia” del fotógrafo, apreciándose en el niño gran voluntariedad para cumplir con la consigna. Se establece gran complementariedad entre el niño y el fotógrafo, mostrándose entre ambos unos roles bien desarrollados.

El “texto” de la foto queda significado por el “contexto” de la ausencia significativa del fotógrafo. Se trata de una foto bicorporal y tripersonal, puesto que hay dos formas presentes y una ausente que da significado a toda la escena. Entre el niño y el abuelo se establece una relación YO-YO puesto que aunque existe contacto corporal no tienen roles vehiculizantes (ambos están posando para el fotógrafo).

Una vez descrita la sintaxis de la imagen, veamos algunas posibles aplicaciones clínicas:

Se trata de una foto donde aparecen las tres generaciones de descendencia masculina, por lo tanto es una imagen de gran potencialidad de información significativa.

Se hace crucial para el análisis saber quién trae la foto como paciente.

Vamos a imaginarnos algunas posibilidades:

1.- Si el paciente es el fotógrafo hay que estar muy alerta al comentario de la foto. Podría mostrarla con orgullo diciendo algo así como. “traigo esta foto porque me encanta lo bien que se llevaban los dos”.

2.- Si es el niño, hay que ver la “preocupación” que muestra por agradar al padre y por cumplir lo que de él se espera, confirmando si ese tipo de vínculo se ha mantenido durante su vida.

En la foto vemos, que aunque el niño se vincula físicamente con el abuelo, la verdadera vinculación emocional se establece con el padre a través de la mirada que no es a la cámara, sino “un poco más arriba”.

El niño, puede mostrar la foto diciendo: “traigo esta foto porque es muy agradable para mí. En ella se aprecia claramente el amor que sentía por mi abuelo”. Al terapeuta le puede llamar la atención la disociación del niño (formas opuestas), manifestada en su mano derecha que contiene-dirige al abuelo y la mirada al padre. Es una disociación que puede responder a múltiples significados. Significados que el terapeuta tiene que indagar con el paciente: ¿Se trata de un niño sumiso? ¿Es excesivamente responsable?, etc.

Es posible que ese afecto hacia el abuelo sea real, pero no es menos cierto que la foto “habla” de otra manera, puesto que relata que el niño está totalmente vinculado y entregado a la relación complementaria con el padre-fotógrafo. Todo esto puede hablar de un buen vínculo paterno filial, pero también nos puede mostrar una parte de la historia vincular con la figura paterna. En cualquier caso, los señalamientos oportunos por parte del terapeuta, sobre las diferentes posibilidades de lectura de la imagen, le ayudarían al niño-paciente a ratificar, rectificar o enriquecer su visión de la relación que ha tenido o tiene con esas figuras de referencia.

Si el motivo de consulta tuviese que ver con la relación conflictiva con el padre, esta foto permitiría comenzar un rastreo de la historia con sus vicisitudes vinculares (exploración genética del conflicto). Para ello, solicitaríamos una segunda serie fotográfica de fotos con el padre.

En esta fotografía la clave está en el análisis del espacio y más concretamente en la direccionalidad de las miradas. El abuelo mira a la forma social de la cámara y el niño a la forma natural ausente-presente que es su padre y que condiciona y significa toda la fotografía.

EL VIAJE CONTINUA

Ya han pasado 9 meses desde que inicié este blog y como ocurre después del parto, la nueva criatura necesita de otros recursos para nutrirse y crecer. Por eso, además de seguir con las fichas del puzzle en forma de artículos, voy a incorporar una serie de secciones en formato de post, que hagan que el contenido sea más ágil y ameno para todos los que me seguís.

Incluiré de momento:
1. Reflexiones y Curiosidades sobre algún aspecto de la naturaleza humana
2. Conferencias en formato de video, que por su contenido, considere ilustrativas para la temática del blog
3. Presentación de libros y películas bajo los epígrafes de Biblioterapia y Cineterapia
4. Artículos o noticias de otros autores
4. Secuencias terapéuticas de mi práctica clínica, que sirvan para ilustrar algún aspecto de la psicoterapia
Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta que llevo estudiando desde que me acuerdo y con la perspectiva que dan los años, creo que sin saberlo conscientemente, no he hecho otra cosa que ir creando y abasteciendo mi caja de herramientas. Unas han permanecido estables a lo largo de los años convirtiéndose en básicas, mientras que otras han tenido un paso más fugaz; unas veces por mi incapacidad para saber manejarlas y otras porque no han resistido el paso del tiempo. 


He tratado y trato de seguir “afilando el lápiz”, para continuar creciendo como persona y como terapeuta.
He tenido la suerte de formarme con magníficos profesores, terapeutas, supervisores y colegas amigos (Fiorini, Kesselman, Pavlovski, Malan, Spilka, Molnos, watzlawick, Liendo y tantos otros). Todos ellos, maestros en su campo y de los que siempre he aprendido e incorporado algo. También he impartido durante muchos años, cursos de formación y conferencias en el ámbito de la salud mental y las psicoterapias breves. Como veis, he “tocado muchos palos”. las primeras reflexiones sobre la integración y síntesis de todo ese bagaje, están apuntadas en el libro que publiqué en 1990 con el título de Planificación y Estrategias en Psicoterapia Planificada.
A pesar de que mis títulos académicos dicen que soy médico psiquiatra, psicólogo y psicoterapeuta, lo que en verdad me considero es un artesano que se dedica a reparar historias. No conviene olvidar que todos sufrimos por nuestra historia y como muy bien dice Louise L. Hay “todos somos víctimas de víctimas”. 
 
Por otro lado, sabemos que aunque no se puede regresar al momento histórico en que se produjo un determinado daño, lo que si se puede y debe hacerse, es trabajar sobre las consecuencias que ese daño dejó en ese psiquismo en particular. Es a eso a lo que me dedico. 

LA FOTOGRAFIA EN PSICOTERAPIA (y II) (FICHA 18)

Una vez que el paciente ha seleccionado el material fotográfico y nos lo entrega, tenemos que proceder a la organización de esa memoria icónica. Lo ordenaremos en la Tira Fotográfica Exploratoria o 1ª Serie Fotográfica que comprende la porción de espacio físico vivido por el paciente y sus ancestros, susceptible de ser encarnado fotográficamente.
 
Considero para cada paciente, una Prehistoria y una Historia. Con “prehistoria” me refiero a toda la época donde el material que se va a ver representado fotográficamente, corresponde a un tiempo donde el paciente aún no había nacido y llamo “historia” a todo el material fotográfico referido a la época donde el paciente ya nació.
 
Tipología Fotográfica
 
A lo largo de una Tira Fotográfica exploratoria existen diferentes tipos de fotos que por sus características exigen una mayor atención. Atención que permitirá efectuar un análisis más completo y una implementación técnica más útil para el proceso terapéutico.
 
Vamos a considerar los siguientes tipos de fotos:
 
1.- Fotos encubridoras: Son fotografías al servicio de negar alguna situación, relación o persona que es muy conflictiva para el paciente. Recuerdo que un paciente cuyos padres se llevaban muy mal, al presentar sus fotos, me mostró una de gran formato donde se veía a sus padres muy unidos y felices.
 
2.- Fotos Fantasmas:  Son aquellas fotos que el paciente “re-cuerda que las tiene” pero no las encuentra. En estos casos, suelo pedir que me la dibujen o que me la describan lo más fielmente posible. Puede tratarse de una foto que nunca existió en realidad y es producto de su fantasía. El tratamiento y elaboración técnica que le doy es como cuando se le solicita a un paciente que nos describa algún sueño que le impresionase mucho y que recuerde vivamente.
 
3.- Fotos Claves: Como su nombre indica, son aquellas fotografías que se convierten en centrales a lo largo del tratamiento. Suelen actuar como símbolos sintetizadores de información que encierran conflictos no resueltos y como tales, no es infrecuente que alrededor de ellas giren grandes “tramos” de terapia. Una buena señal que puede alertar al terapeuta sobre la existencia de alguna foto clave, es cuando el paciente relata que cuando le solicitamos las fotos, “pensó inmediatamente” en una determinada.
 
Análisis Fotográfico
 
En la técnica de construcción de imágenes que se utiliza en psicodrama, el proceso comienza con la búsqueda de una imagen interna del protagonista (indaga en su biografía); a continuación, se espacializa la imagen seleccionada y finalmente se plasma en una escena que se dramatiza. En síntesis, “se busca dentro y se plasma fuera”, se va de la biografía a la escena.
 
En la técnica del análisis fotográfico el proceso es inverso: primero se “encuentra” una imagen fotográfica en el álbum y después, se “busca” dentro de esa imagen la consonancia con el grupo interno del protagonista. En síntesis: “se va del álbum de fotos a la biografía”.
 
El paciente selecciona una determinada realidad y no otra, lo que quiere decir es que se trata de información significativa para ese psiquismo en particular. Es nuestro deber ayudarle a descifrarlo en sus múltiples niveles de significación (manifiesto, latente, contextual, etc). El resultado de esta búsqueda debe ser concretado en una Hipótesis Psicodinámica inicial, como un intento de comprensión global de la psicopatología del paciente. Todo esto se logra efectuando un trabajo conjunto entre las ópticas del paciente y del terapeuta, realizando una puesta en común entre lo que el paciente aporta y lo que el terapeuta piensa y siente frente al material suministrado.
 
Todos, y los pacientes no son una excepción, tenemos una leyenda de lo que nos pasa y por qué nos pasa, manifestando gran resistencia a cambiarla. Es decir, tenemos una especial capacidad para puntuar determinados hechos de nuestra realidad e ignorar otros, de tal manera que “nos inventamos” una nueva realidad y nos la llegamos a creer. En mi opinión, las fotos “como testigos objetivos” del pasado, permiten, apoyándonos en ellas, cuestionar las “realidades o supuestos” de hoy, pues no conviene olvidar que la realidad como tal no existe, sino que existen opiniones sobre la misma.
 
Si entendemos la vida del paciente como una “tira del tiempo” donde a manera de secuencia fotográfica se van transcribiendo las peripecias vitales, será importante en un primer análisis, estudiar las correlaciones entre su biografía y sus fotografías, de manera que podamos destacar resonancias y disonancias entre lo que “nos dice” en su biografía y lo “que vemos” en sus fotografías.
 
Para ilustrar lo que acabo de decir, voy a referir lo que sucedió en el tratamiento de un hombre exitoso y hecho a sí mismo.
 
 
Al mostrarme su Historia Fotográfica se detuvo en una fotografía de su infancia (ver imagen) diciéndome: “en esta foto se puede apreciar mi origen humilde y las calamidades de mi infancia. Fíjese que todos los niños de la foto llevan zapatos y yo soy el único que va en zapatillas. Esto le puede dar una idea de las privaciones que pasábamos …
 
Como puede apreciarse en la foto (es el niño del primer banco marcado con un círculo), el paciente cuando era niño, OCUPA UN LUGAR CENTRAL Y VISIBLE, donde no parece importarle mucho si llevaba o no zapatillas. Se le ve feliz y lustroso.
 
Le señalé que a ese niño de la fotografía no creía que le pasase lo que decía, puesto que si se hubiese sentido avergonzado no se hubiera situado en el primer banco y su expresión sería más triste e inhibida. Ante mi confrontación, se quedó perplejo. Ese contraste entre lo que “pensaba” y “veía” ahora, fue decisivo para situar su “leyenda” en los términos adecuados. 
 
Gracias a la memoria “objetiva” de la foto, pudo deshacer el malentendido de su memoria “subjetiva”. Sin el recurso fotográfico no su hubiera logrado ningún cambio en la “opinión” de la realidad vivida por él. Continuará …

LA FOTOGRAFIA EN PSICOTERAPIA (I) (FICHA 17)

A modo de introducción quiero señalar que fue en el año 1986 cuando comencé a trabajar e investigar en el campo de las «psicoterapias breves intensivas y de urgencia», intentando sistematizar la planificación y articulación de todo recurso terapéutico que ayudara a acelerar los procesos de cambio.

Fue mi amigo y maestro el «Dr. Kesselman»  quién me puso en contacto y me animó a investigar sobre dos de los recursos técnicos que más me han interesado profundizar en la clínica. Se trata de la utilización de la Autobiografía y las Fotografías a lo largo de un proceso terapéutico.

Voy a presentar en varios artículos, la síntesis de un trabajo que publiqué en el nº 62 de la «Revista Clínica y Análisis Grupal» en el año 1993, en la sección de Psicopatología y Psicoterapia, con el título de «La fotografía en psicoterapia».

Sabemos que por lo general, en el álbum de fotos familiar, suelen estar reflejados los sucesos más relevantes de la historia de cada familia en particular, y por tanto son portadores de un gran volumen de información, significativa y significante para cada persona que compone el grupo familiar. En ocasiones, las referencias icónicas no corresponden a las familias, sino a hechos que muestran nuestro poder o prestigio (fotos con personalidades, títulos profesionales, fotografías con trofeos, etc.). Los despachos y restaurantes están poblados de estos seres mudos que acompañan y significan.

Es necesario puntualizar que tanto la Autobiografía como las Fotografías son Documentos Personales y como tales, son fuentes de información privilegiadas, puesto que permiten el acceso a la historia de los personajes en un contexto dado.   Sabemos que todo material suministrado es portador de una gran masa de información, que como terapeutas, tenemos que ayudar a “historizar-situar”. Estos materiales son una “vía regia” de acceso a la subjetividad, permitiendo la lectura “in situ”, tanto de la “historia oficial” o “texto”, como de su ambiente o “contexto”.

Como herramienta exploratoria de trabajo “arqueológico”, se buscan “resonancias” que nos lleven a desvelar lo oculto (comparando el discurso verbal subjetivo del paciente, con la visión objetiva de lo que vemos en su material fotográfico) y por otro, como herramienta técnica, podemos intervenir sobre ese material facilitando el “cambio” terapéutico.

En la medida en que la percepción define siempre un espacio que es el presente y la memoria es la representación del pasado, llamamos Memoria Icónica a la sucesión de presentes “atrapados” en el Material Fotográfico. Se trata de “tiempos psíquicos congelados en un espacio” y por lo tanto, son imágenes “objetivas” y no meramente recuerdos como en la Autobiografía. Podemos decir de manera simplificada, que mientras la biografía nos revela una memoria “subjetiva”, la Historia Fotográfica nos muestra la memoria “objetiva” de una vida.

La consigna que imparto al solicitar el material fotográfico es la siguiente: “Reúna todas las fotos que pueda y que hagan referencia a su vida. Una vez que las tenga, y en solitario, proceda a ir seleccionando aquellas que sean significativas por agradables o desagradables, y que crea que yo deba conocer. No hace falta que Ud. figure en todas. El número final, no debe superar a 15. Fíjese cuales escoge y cuales rechaza y por qué”.   

También solicito la filiación fotográfica individual que está constituida por los cuatro datos siguientes: El número de la foto (la primera foto será aquella en la cual el paciente era más pequeño o no había nacido aún. Por ejemplo una fotografía donde se vea la casa de los abuelos), la edad que tenía en cada una aunque él no aparezca, un título y un breve comentario de cada foto. Toda esta filiación debe ir consignada en un papel adherido a cada fotografía en particular.

Con este material entregado ya disponemos de la “Tira Fotográfica Exploratoria” o “Primera Serie Fotográfica”, que comprende la porción de espacio físico vivido por el paciente y sus ancestros, susceptible de ser encarnado fotográficamente. Continuará …

LA CAJA DE HERRAMIENTAS

Una vez superada la etapa veraniega vuelvo a la tarea. Gracias a vuestras sugerencias, ya os habréis dado cuenta que he cambiado el formato del blog, incluyendo algunos vídeos, remodelando las etiquetas e incorporando un buscador que facilite la tarea de relacionar lo publicado. También me han llegado algunos comentarios donde se me pide que utilice términos más asequibles para entenderme mejor. Tomo nota de todo y desde ya me pongo a ello.

 

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¿CUANDO ENTRAMOS EN INCOMPETENCIA PSIQUICA? (FICHA 15)

¿Qué quiere decir incompetencia psíquica?

De una forma quizá esquemática pero didáctica para nuestros fines, podemos dividir nuestra competencia en “áreas”. Hablamos de áreas de competencia intelectual, en el sentido de poder pensar bien, áreas de competencia afectiva medida como la capacidad que tiene una persona para hacerse cargo de los miedos propios y ajenos y finalmente el área de competencia operativa medida como la capacidad para planificar y ejecutar tareas. En síntesis se trata de pensar, sentir y hacer coherentemente.

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UN CASO DE MALTRATO

Hoy voy a tratar de ilustrar a través de un caso práctico, los aspectos teóricos que mostré en «juegos en los que participamos. Drama versus melodrama».

Se trata de Lola, una paciente soltera de 40 años y brillante abogada. Tiene una madre diagnosticada de esquizofrenia desde hace 30 años. Es la mayor de cuatro hermanos y los padres están separados desde que ella tenía 14 años.

Su familia, de siempre delegó en ella el cuidado de la madre con sus múltiples ingresos. También se tuvo que encargar desde muy pequeña de la casa y de todos los hermanos. Actualmente es ella la que paga el piso donde vive la madre.

El motivo de consulta fue la queja de no tener vida propia, de lo mucho que trabajaba y de la mala suerte que tenia con los hombres, porque “siempre me acabo enrollando con los que no me convienen”.

Empezamos el tratamiento psicoterapéutico y a la segunda sesión llegó 20 minutos tarde.

Perdona, pero me he dormido.

Luego continuo hablando mientras se quitaba el abrigo. Cuando tengo que ir a trabajar nunca me ha ocurrido esto…

Como psicoterapeuta, mi “yo observador” (ver ficha 6) se dio cuenta al analizar su comentario aparentemente banal, que para su psiquismo, «si se trataba de trabajo» no se podía permitir quedarse dormida, mientras que si era “algo bueno para ella” (la terapia), no importaba si se dormía y llegaba tarde.

Por su historia, Lola estaba muy acostumbrada al maltrato. Podemos afirmar que poseía un “ master” en malos tratos; porque desde su padre (que también es abogado y la explota en su despacho), hermanos (que no la ayudan en la manutención de la madre y pasan totalmente de ella), madre ( que incluso en épocas en que está bien no le agradece nada, ni tiene el más mínimo gesto maternal hacia ella) y hombres en general, todos la maltratan.

Lola estaba tan acostumbrada a ese maltrato, que no llegaba a verlo. Se quejaba, pero seguía ejerciendo de MASOQUISTA o MALTRATADA. Ahora bien, toda masoquista necesita de su correspondiente SADICO, VERDUGO O MALTRATANTE. Era cómplice inconsciente de un melodrama sado-masoquista, donde los cómplices eran los padres, hermanos y hombres en general.

La parte consciente de Lola quería tener buenas e igualitarias relaciones con los demás, pero no podía porque todos estos verdugos, constituían un consenso cómplice melodramático, que ella “jugaba” inconscientemente y a la que era adicta.

Lo que hacía especialmente grave el caso de Lola, es que con ese comentario inicial, quedaba claro que no solamente la maltrataban los demás, sino que ella se había llegado a identificar plenamente con el rol de MASOQUISTA. Ella inconscientemente, se maltrataba al privarse de un espacio bueno y terapéutico, boicoteándose al llegar tarde a la terapia.

Volviendo a la sesión, vemos que Lola tenía cierta noción de conflicto. Es decir su “yo observador” la estaba avisando de que algo no andaba bien en ella y fue esa parte sana, la que la llevo a la consulta.

Gracias al comentario inicial, pude señalarle inmediatamente que para el único espacio que tenia para ella sola y del que podía disfrutar plenamente, resultaba que llegaba tarde, privándose de parte de la sesión. Por lo tanto, teníamos que pensar que “había algo dentro de ella que no le permitía disfrutar de la vida”.

Acto seguido, le interpreté su identificación y adicción masoquista, donde ya no necesitaba de maltratantes externos, puesto que ella sola era quien se encargaba de hacerse la vida imposible.

A partir de esa interpretación, Lola fue tomando conciencia de su adicción masoquista y pudimos empezar a trabajar en su cambio hacia el “drama”, desprendiéndose de los “cómplices” melodramáticos y empezando a buscar “aliados” o iguales para la vida. Continuará …

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